#CambioClimático: Llegó la hora de medir nuestra huella de carbono personal

#CambioClimático: Llegó la hora de medir nuestra huella de carbono personal

Todo lo que hacemos deja una huella. Aunque suene a frase de sobrecito de azúcar, la expresión sirve igual.

Para la vida pero también para el cambio climático: desde lo que comemos hasta la ropa que elegimos, pasando por nuestros viajes e incluso los mails que mandamos, las decisiones que tomamos a diario generan -directa o indirectamente- emisiones que contribuyen al calentamiento global.
Paso a paso, vamos formando nuestra huella de carbono personal.

Al respecto, una idea viene pisando fuerte: para evitar una catástrofe ambiental, todos deberíamos calcular nuestra propia huella.
¿Qué hay detrás de este pedido? Simple: no se puede cambiar lo que no se mide. Pero una vez que se toma consciencia del grado de responsabilidad individual que se tiene en un asunto tan delicado -léase: un apocalípsis global- difícilmente el involucrado pueda hacerse el distraído.

Por eso son cada vez más las grandes empresas (Google, Amazon, Starbucks, etc.) y también las personas de a pie que deciden medir su huella y cambiar de hábitos para mitigarla o, aún mejor, compensarla para alcanzar la nueva meca de la sustentabilidad: la neutralidad en carbono.

«El primer paso para enfrentar el problema del cambio climático es medir nuestra huella personal», explica Nadia Mengucci, coordinadora del programa de huella de carbono de Seamos Bosques, una empresa ambiental que restaura bosque nativo. Y agrega: «Básicamente, es el inventario de las actividades de una persona que generan gases de efecto invernadero durante un año. Esto incluye, además del CO2, otras sustancias nocivas como el gas metano, el óxido nitroso y otros gases refrigerantes».

Afortunadamente, existen diversas herramientas online que con solo completar un breve cuestionario sobre consumo y estilo de vida, permiten calcular las emisiones de carbono que generamos y medir nuestra huella.

El poder de compensar
Una vez que calculamos nuestro impacto ambiental, debemos compensarlo. Es decir, de pasar a la acción para equilibrar la cantidad de dióxido de carbono que liberamos en la atmósfera.

Una de las formas más eficientes y naturales de hacerlo es plantando árboles, ya que actúan como sumideros que retienen el carbono e impiden que termine en la atmósfera. Se estima que para compensar su huella promedio, cada argentino debería plantar tres árboles por año.

Pero si a esta altura al lector no le nació una súbita necesidad de plantar un árbol, es bueno saber que cuenta con otras alternativas. Por ejemplo, acudiendo al floreciente mercado de bonos de carbono, donde confluyen proyectos sustentables, como por ejemplo la protección de la selva amazónica, con grandes empresas e inversores que buscan mitigar su impacto ambiental.

Fuente Aconcagua.lat

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *